Valle de Losa

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Historia

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PRIMEROS DOCUMENTOS

En la época de la Reconquista los cristianos comienzan a repoblar las comarcas del Norte hacia el Sur de la península, donde monjes y guerreros se resguardaron dentro de los muros de los castillos y poblaron de iglesias y monasterios sus valles.

Este es el caso de la cercana Valpuesta, donde a principios del siglo IX la iglesia instaura un arzobispado. Es aquí donde se descubren los primeros escritos donde aparece el nombre "Losa".

El primer documento que consigna el nombre del Valle, es el de la fundación de la iglesia de Valpuesta, por Juan Obispo, de fecha del 21 de diciembre del 804, con estas palabras: "et ex inde in alio loco, que vocitant Lausa... " A partir de esta mención vuelve a citarse el nombre del Valle en bastantes documentos, entre otros el de la fundación del monasterio de San Martín de Losa, de fecha 4 de julio del 853 y el de la donación de San Felices de Oca del monasterio de San Millán de Porcelos por Bela González, en el 998. En ellos se muestra designado el Valle más como comarca que como lugar, y eso se manifiesta con sólo repasar los cartularios de Valpuesta y San Millán, en los que se enumera "Valle de Gaubea", "Valle Composita y al Valle de Losa se le menciona con la palabra "Lausa" o "Losa".

Si no existía como entidad política en los primeros tiempos, por lo menos habrá que considerarla como entidad geográfica con sus poblaciones y sus términos.

En la fundación de la iglesia de Valpuesta, antes citada, se expresa la existencia de varios pueblos del Valle con estas palabras: "Et ex in alio qui vocitant Lausa, nomine Fraxino de Reanta usque ad eraza de Sancte Marie, subtus carraria, usque ad Vallelio de Fonte Carriceto, et inde usque ad calzata cum suos montes et suasfontes...

En otro documento de la misma fecha, por el que Alfonso II otorga a la iglesia de Valpuesta privilegios y fija los términos de su obispado, aparecen citados los anteriores pueblos y algunos más en un texto que es como sigue: "Super hec aditio, in loco qui vocitant Losa ciella formal cum suos terminos et suos directos: et Villaluminoso con suos directos... ".

En la escritura de donación a Santa María de Valpuesta de Gonzálo presbítero, de tierra de Alcedo, de fecha 25 de Julio de 1077, figuran como testigos "Velasco Romonez de Robredo y Pedro Fernández de Tabliega "

En la donaci√≥n de Nu√Īo a dicha Santa Mar√≠a de Valpuesta y al Obispo Don G√≥mez, aparece do el documento Alvaro de Aostri... Este mismo pueblo se menciona en otra donaci√≥n de Munio Alvarez a Valpuesta (1 108?), con √©stas palabras: "Et de alia parte Ditac citez de Ajostre ‚Äú.

Villalacre se cita en la donaci√≥n de Do√Īa Mayor y su hijo a Valpuesta y al Obispo Sim√≥n (1 13 1 ?), en la persona de "Mart√≠n P√©rez de Villalacri‚ÄĚ

Villafr√≠a aparece mencionada en otra donaci√≥n a Valpuesta de Do√Īa Elvira de Espejo (1 105?), con estos t√©rminos: "...dono illum medium solarem qui habeo in Villafr√≠a".

Más prolijos en la enumeración de los pueblos del territorio losino son los documentos de San Millán, no sólo por la importancia de las posesiones de éste cenobio riojano, sino por los numerosos documentos que los citan. Así, entre otros, menciona la escritura de fundación de San Martín de Losa, ya citado, su data 4 de julio del 853, los pueblos y términos que siguen: "edificavimus atrio San Martín episcopi, corum baselicas fundata sunt, in Foce de Fluvio juxta Serea aqua, in loco qui dicitur Lausa, el vineas in Castella... " Más adelante dice el documento: "el =lías presuras que accepimus detenninabimus, id est, de ribo qui dicitur Napone, latus ribus usque ad V'dlamonte, deinde usque ibi cadet in Serea, el latus Serea, ad sursum usque ibi cadel Napone.., deinde latus penna usque pergit ad Villamonte. El presimus presuras in alios locos.... S. Johannis de Quenquezes integra, el sex aras salsas in Sancta Maria de Rusión, S. Martini de Vilialumnos, cum suas hereditates el pertenencias: Sancta Agatea de Manata. El =lías presuras de Manata determinavimus id est, de primo loco vadit ad Escaflicta, de illo monte parte dexestera, medietatem etpergit ad illo escanno super Angulo el de illo monte de siniestra tertia parte el illa serna que prendit in modio monte, el vadit latus, usque, usquea ad illo simetario, que vadit Baró, alia serna qui prendet de ecclesia Sancta Agatea el vadit illa Petraiata, ad sumante ad Baró, latus via usque ad villa varga qui sumat ad Lastras, alia serna sub Lastras, el perget usque ad Napone. El presimus presuras S. Romani de Valcavata, cum suas hereditates etpertenentias... "

La escritura de donaci√≥n a la iglesia de San Mart√≠n de Losa, de varios bienes por Rodrigo, de fecha 862, cita varios lugares losinos en estos t√©m√ļnos: "ad atrium S. Mart√≠n Flavio.... illa hereditate in loco qui dicitur Villota el S. Stephani et ViHateca cum suas hereditates... el in Bar√° S. Justi el Petri cum suas divisas".

La escritura de agregación de varias iglesias al monasterio de San Felix de Oca, hecha por el conde don Diego el 2 de mayo del 864 enurnera varias veces a : 'Manata, Salvata el Angulo".

Los pueblos pertenecientes al Valle de Losa que enumera la escritura de fundaci√≥n del monasterio de San Salvador de O√Īa por el conde don Sancho en 1011, son los que siguen: "in villa de Castro, duas casatos; in Capiellos, quatuor escusatos;.. in Losa Calzata, San√≠sima Laurentiam

Otro apartado dentro del cartulario de Valpuesta es el referente a la fundaci√≥n de monasterios dentro de nuestro territorio dependientes de su obispado. En √©l aparecen la fundaci√≥n del monasterio de San Mart√≠n de Flavio y de San Rom√°n de Dondisle por el abad Pablo en el a√Īo 853. Tainbi√©n figuran las fundaciones de Santiago de Langreriz, en Berberana en el a√Īo 1075 y de Zabafla el 1087.

N.B. El presente artículo está entresacado de las notas de la Historia del Valle de Losa de Julián García Saínz de Baranda, que publicó para el "Boletín de la Institución Fernán González "en 1950.

(Ana y Jose Javier. ‚ÄúLa Solana‚ÄĚ n¬ļ 7 pag.4-5 1.996.)

UNA DE ROMANOS

La conquista de la Península Ibérica hay que entenderla en el marco de la política de Roma en el Mediterráneo Occidental, desde finales del siglo III a.C. a mitad del siglo II a.C., cuyo origen es la rivalidad entre Roma y Cartago por su hegemonía en esa zona.

A partir de ese momento la Pen√≠nsula, de forma colectiva, y a lo largo de 200 a√Īos, queda sometida al dominio romano. Desde el 218 a.C. hasta el 19 a.C., con las guerras C√°ntabras contra Augusto.

Con Roma, se mantiene la explotación del territorio y un sistema administrativo para articular el espacio conquistado y facilitar la dependencia de Hispania cm respecto al sistema romano. Por un lado, la urbe pasa a ser protagonista de la vida economice y política peninsular.

 

Por otro lado, se encuentran los centros mineros, los latifundios, las guarniciones militares y los viejos n√ļcleos ind√≠genas, que ocuparon un segundo lugar. El enlace de todos ellos se realiza mediante las vias de comunicaci√≥n, terrestres o mar√≠timas¬≠fluviales, creando una tupida red de comunicaciones, denominadas en el que se sustent√≥ la dominaci√≥n de Hispania.

Lo romano se infiltra en los modos de vida y cultura de las tribus peninsulares hasta imponerse como modelo de actuación y pauta de comportamiento social. De esta manera, la tradicional fragmentación de los grupos hispánicos comienza a desaparecer, al adoptar una serie de elementos comunes.

No obstante, la romanización no fue ni rápida ni sencilla y continuo incluso cuando las propias estructuras políticas romanas desaparecieron. Las variadas culturas indígenas, la falta de directrices en la conquista durante el primer siglo y el retraso en la ocupación del territorio facilitaron la supervivencia de aspectos diferenciadores entre las diversas áreas geográficas: la Bética, la costa levantina, el valle del Ebro y Aragón son las regiones más romanizadas, decreciendo esta influencia hacia el norte y el oeste. Pero por paradójico que resulte, las' novedades traídas por Roma se reflejan con mayor intensidad en las tierras del interior (Meseta, Galicia y Cornisa Cantábrica).

A partir del siglo III d.C. se produce en la Península una crisis política, economica y social, causada por la presión bárbara en las fronteras del Rhin y Danubio. Ante tales acontecimientos, las gentes de las ciudades huyeron al campo para refugiarse. Esto originó el desarrollo de las villas o explotaciones agrícolas. La riqueza de algunas de estas villas es de resaltar por la construcción de basílicas, mausoleos, plazas, termas, que conservan en Espafía la memoria de Roma.

RESTOS ROMANOS EN EL VALLE DE LOSA

El Valle de Losa no permanece ajeno a estos acontecimientos y cada día salen a la luz nuevos vestigios de la presencia romana en nuestro territorio. Parece probada la existencia de una calzada romana que atravesaría el Valle desde Berberana hasta el Ribero, y de otra vía que lo haría desde Trespaderne a Arceniega.

Alrededor de estos caminos están apareciendo restos de antiguas villas, algunos de ellos de gran lujo, como es el caso de la villa romana de San Martín, a la cual dedicaremos un trabajo exclusivo, dada la importancia de los mosaicos y otras piezas encontradas en las excavaciones.

Otra villa importante se situaba en Salinas de Ros√≠o. En aquella √©poca explotaba los recursos salinos existentes. Aqu√≠ tambi√©n han aparecido mosaicos y monedas. Seg√ļn una noticia publicada recientemente en Diario de Burgos, parece ser que van a dedicar nuevas partidas presupuestarias para continuar las excavaciones.

Es de destacar también el asentamiento situado en Villaventín, donde apareció un sarcófago tallado con el tema del Antiguo Testamento de "Susana y los ancianos", que se halla expuesto en el Museo Arqueológico de Burgos.

Otros yacimientos aparecen en Lastras de las Eras, San Llorente, Villaluenga, R√≠o, Villalba y Berberana. A estos dos √ļltimos dedicamos las siguientes l√≠neas, bas√°ndonos en sendos trabajos de F√©lix Murga.

Berberana. Este yacimiento se sit√ļa al lado del r√≠o Humecillo, junto a la antigua torre medieval, en el t√©rmino denominado Ostu√Īo, muy cerca del paso de Santue√Īa.

Estos frestos fueron hallados por la patrulla de Misión Rescate de Oquendo en el verano de 1977, al mando de Félix Murga. El hallazgo fue estudiado por José Antonio Abásolo, profesor de la Universidad de Valladolid, quien afirmó que se trataba de una villa romana.

Los materiales fueron clasificados y datados por Francisca Sáenzz de Urturi, arqueóloga del museo de Vitoria. De dicho estudio, se concluyó que la villa pudo haber sido habitada desde finales del s. I hasta el s. IV después de Cristo.

Villalba. El asentamiento de Villalba se encuentra en el cruce de los ríos Zaballa y Galbarra, en una finca denominada "El Pedregal", por aparecer en ella gran cantidad de piedras pertenecientes a la pavimentacióm y a los cimientos de edificaciones romanas.

El descubrimiento se realiz√≥ en 1977 por el equipo anteriormente se√Īalado, y el estudio por los t√©cnicos citados. Los materiales aparecidos son: cer√°mica vulgar, cer√°mica "sigillata" con decoraci√≥n de c√≠rculos, rombos y motivos vegetales, ladrillo, restos de escoria de fundici√≥n y clavos, y abundantes huesos de ganado bovino.

Adem√°s, en Villalba, aparecen vestigios romanos en las fincas "Ugarte" y los Cascajos √©sta √ļltima en el camino de Obeso.

EN SAN LLORENTE DE LOSA:

Se han localizado tres yacimientos romanos, pero muy separados el uno del otro.

El pueblo de San Llorente creemos que pudo ser con seguridad el punto de enlace de dos vías romanas: una, la que atravesaba todo el Valle de Losa desde Berberana hasta Villasante; y la otra, que desde Trespaderne se dirigía a los valles cantábricos.

LOS YACIMIENTOS

Uno llamado los llanos. Abarca varias fincas entre el pueblo de San Llorente y el río Jerea. Hay varios lugares dentro del amplio yacimiento en que se observa una mayor densidad de cerámicas y de material arqueológico. Se trata de un terreno ligeramente elevado sobre todo el contorno y por tanto muy estratégico para la situación de un yacimiento romano desde donde se domina una amplia zona de todo el Valle de Losa.

Otro llamado La cubilla. Muy alejado del anterior y separado por el río Nabón y por todo el pueblo de San Llorente.

Aparece la clásica cerámica romana sigillata y también bastante de la Edad de Hierro.

Otro tercer yacimiento pero de menor importancia, es el que se encuentra alrededor del cementerio hasta la misma orilla de la carretera.

También en Villaluenga aparecen gran cantidad de restos romanos.

RIO DE LOSA:

Se trata de un lugar en que aparecen fragmentos de vasijas de los romanos, de peque√Īas dimensiones. Este lugar est√° cerca de una torre de tendido el√©ctrico. El t√©rmino se llama "Entreriberos".

EN N√ĀVAGOS:

El yacimiento está situado en terrenos pertenecientes al, pueblo de Návagos. El término se llama: "Páramo de Nocedo", y se trata de una zona alta, cruzada por un camino viejo; uno de los pasos obligados al Valle de Losa. SE trata por lo tanto de una zona estratégicamente bien situada.

Las fincas en que aparecen los restos arqueológicos se llaman:

- Las cascajas, que es la zona en que aparecen las cer√°micas romanas y que est√° llena de cascajas y de piedra.

- Las cuchías, que es la zona donde aparecen los restos de la Edad de hierro.

El material recogido se centra principalmente en:

- Cerámicas de la Edad de Hierro, que son las más abundantes. - Cerámicas de la época romana.
- Una punta de hierro, (parece una punta de lanza).
- Un fragmento de bronce, dorado, de la Edad de Hierro.

Una de las cosas que llama la atenci√≥n del yacimiento, son unos grandes amontonamientos de piedra en una zona rodeada, o defendida por grandes paredes. Precisamente en esta zona se halla la cer√°mica romana. Por tanto se llega a la conclusi√≥n de que aqu√≠ ha habido alg√ļn puesto de defensa romana.

(Javi y Ana. ‚ÄúLa Solana‚ÄĚ n¬ļ 3 y 4 pag 5¬™ 7 y 4 a 6 marzo, agosto 1995.)

LA VILLA DE SAN MART√ćN

El yacimiento de Sal, Martín de Losa conocido como Los Casarejos, data de la segunda mitad del siglo V. Se encuentra situado a un lado de la carretera que va de Quincoces a Berberana, cercano al río Nabón.

A finales de 1972 se hallaron en este lugar numerosas teselas, y junto a los restos del mosaico, otros indicios de ocupaci√≥n en √©poca romana: fragmentos de teja, estucos, cer√°mica com√ļn, sigillata, restos de escoria...

En la excavación llevada a cabo en 1976 se descubrió una habitación completa, en donde se hallaba el mosaico principal y parte de dos habitaciones más. El límite de las habitaciones está formado por un muro compuesto de lajas de piedra unidas con tierra y cal.

El MOSAICO

Las medidas del mosaico son 8,30 x 8,15 metros.

Se compone de un tema vegetal con tallo ondulado del que salen zarcillos o p√°mpanos en teselas rojas y negras, con hojas alargadas, m√°s o menos "cordiformes". Las hojas son policromas, alternando los colores rojo, amarillo, rosa y gris claro.

A ambos lados hay filas de teselas blancas, negras y rojas. La otra cenefa interior es de tema damero, con dos filas de cuadrados, dividido cada uno en tri√°ngulos de color rojo, amarillo, blanco y negro.

El mosaico ofrece un cuadrado central, de 3,40 metros de lado. En torno suyo se desarrolla una combinaci√≥n de cuadrados y oct√°gonos, los cuales tienen medidas variables, oscilando los lados en torno a 38 cent√≠metros. Algunos presentan n√ļcleos conc√©ntricos y otros "nudos de Salom√≥n".

(Lourdes y Susana.‚ÄúLa Solana‚ÄĚ n¬ļ 5 pag 4-5 noviembre 1995)

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