Valle de Losa

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Castro de Robredo

Castro de Robredo
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Ya llega el veranito, y a todos nos apetece salir al campo a tomar contacto con la naturaleza. Para ello, vamos a aprovechar uno de esos días fresquitos con los que nos deleita nuestro clima para dar un paseo por los bonitos parajes del valle. Hoy vamos a pasear por el castro de Robredo.

 

Nos dirigimos hasta Robredo en coche. Nosotros hemos llegado por el camino forestal que nace en Río de Losa, pero también podemos ir por Oteo. Nada más salir del pueblo, empezamos a subir; a la izquierda dejamos una zona conocida como El Campamento, en la que en esta época estival es fácil encontrar algún grupo de chavales acampados. Seguimos subiendo por la pista y pasamos unas barreras para el ganado, dejando a nuestra derecha el monte Acebal. Según subimos, podemos observar a la izquierda un pequeño refugio forestal denominado como Fuente Baño; siguiendo nuestro camino, a la derecha queda el monte Toyuelo, que sufrió un importante incendio hace dos décadas, después del cual le está costando mucho repoblarse.

Pasamos una segunda barrera de ganado. A ambos lados del camino podemos observar los espesos bosques de pino. A la derecha nos encontraremos un jardín cerrado con un pequeño santuario conocido como Cuartel de San Nicolás. A la izquierda dejamos dos caminos forestales, uno que nos llevará a Perex y otro a los Arroyos, lugar idóneo para asar unas buenas chuletas en sus campas y aliviar la sed con las frescas aguas que manan de la fuente.

Nosotros tomamos el camino de la derecha, que nos lleva a Robredo. A la izquierda del camino podemos observar que los pinos que hay son jóvenes y de una clase distinta a la que hemos visto hasta ahora. Llegamos al pueblo, donde dejaremos el coche y comenzaremos la ruta andando. Atravesamos el pueblo y seguimos por el camino perfectamente marcado, aunque algo menos agradable; dejamos atrás unas barreras de ganado y topamos con una fuente llamada U Mayor.

 

Ascendemos entre un bosque de roble y encinas, hasta llegar a un alto en el que cogeremos el camino de la derecha que llega a Villaluenga. Un poco más arriba llegaremos a una zona conocida como Caminos Cruzados, nosotros continuaremos por el de la izquierda para llegar al Castro.

Podemos desviarnos por el de la derecha y llegaremos a Fuente Castro. La fuente está dividida por una alambrada: la parte de la derecha pertenece a Villaluenga, y la de la izquierda, a Robredo. Siguiendo la alambrada hacia arriba, llegamos a la Peña El Hornillo, donde encontraremos el mojón numero 37. Según deshacemos el camino andado, vemos a nuestra izquierda una barrera de madera que llevará de vuelta hasta Robredo a los más perezosos.

Volviéndonos a situar en los Caminos Cruzados, cogeremos el camino de la izquierda , ascendemos y nos topamos a nuestra izquierda con una peña, llamada la Peña del Carro. A continuación nos encontramos con otros dos caminos, y en este caso elegiremos el de la derecha que esta señalado. Si observamos a nuestra izquierda, nos daremos cuenta de que estamos encima de Cabañes. A partir de ahí, no tardaremos mucho en toparnos con las paredes del castro a ambos lados del camino. Nosotros seguiremos hasta llegar a una zona de campas, que antiguamente se sembraban. Giramos hacia la derecha en una zona en la que el terreno hace como un escalón y subimos por un sendero hacia la izquierda, a ras de la peña. Podemos observar unas preciosas vistas del pueblo de San Llorente y de la ermita de San Antonio.

Seguimos bordeando toda la peña por un sendero admirando a la derecha la panorámica de Quincoces , Calzada y Lastras, y a nuestra izquierda, Robredo.

Dentro de los muros del castro, observando la cantidad de piedras que quedan, nos podemos imaginar lo que fue ese poblado en otros tiempos.

Seguimos esa senda hasta llegar al cruce que teníamos al subir, desde el cual veíamos Cabañes.

 

La senda a orillas de la peña estará amenizada por preciosas yeguas y algún rebaño de cabras y ovejas, con sus perros mastines; desde luego, por muy mansos que parezcan, es mejor no acercarse al ganado.

Nuestro agradecimiento a José Luis Velarde , vecino de Robredo , que tuvo el detalle de acompañarnos en nuestro paseo y facilitarnos los nombres de los términos mencionados.

(Lidia. La Solana, agosto 2001)

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